domingo, 15 de diciembre de 2013

Ordinary love


“¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo.”

J. Cortázar.

 
 

No creas que no me he percatado de la música que salía de tus pestañas esta mañana en el desayuno.
Podía escucharla desde la bañera; con la cabeza metida debajo del agua y la vista todavía concentrándose extasiada en la cascada que saltamos anteayer.
Has decidido que hoy vivimos al día y has salido desnudo de la cama, ignorando el reclamo de atención de tu otro yo en el espejo. Te has colocado el delantal y has trasteado en la cocina, impregnando la casa con el olor de quien te agarra la mano y compra dos billetes de ida al fin del mundo sin soltarla.
Será que he preferido quedarme ciega después de reconocer tantos cadáveres surgiendo entre la asfixia; o que cuando me concentro en tu retina no paro de tropezarme con el mismo golpe repetido, amortiguado en las mismas paredes pegajosas de eterna ruina y enferma desesperación.
Será que extraño la lágrima inexistente perturbando la armonía de tu mirada, el gemido agónico nunca exhalado en el sudor de la pesadilla, el temblor innecesario de tu voz al confesarte impuro. Será que ahora que tu mano envuelve las estrellas y se abre expectante, un calambre crónico paraliza los músculos de la mía, y no puedo tendértela de vuelta.
Será que, como diría aquel, no sé tomar. Dador de infinito, perdóname, yo no sé tomar.
 
Sol Fonruge.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Of bones and flesh

"HURRY UP PLEASE ITS TIME
HURRY UP PLEASE ITS TIME
Goonight Bill. Goonight Lou. Goonight May. Goonight.
Ta ta. Goonight. Goonight.
Good night, ladies, good night, sweet ladies, good night,
good night."

T.S.Eliot.




Te escribo a ti.

Me exhibo con violencia, te invito a apuñalarme. Sugiero que traspases mi carne, y que juegues, luego, con mis vísceras. Puede que repartas mis intestinos entre los testigos. Que te decidas por la grasa bajo mis costillas, buscando la excelencia del canibalismo.
Te propongo verme morir, deleitarte durante un segundo al contemplar mi palidez justo antes de abalanzarte a manipular los restos pestilentes de mi cuerpo.
Y, sin ser febril, ni tembloroso, a experimentar un climax perfecto, un ritual. Pero no puede tener sentido. ¡No le otorgues sentido!

Deja que no sea expresión, ni emoción compartida. Hazlo rudimentario, no te rindas a sus reglas de elegancia, no las necesitas. No menciones que una vez estuve viva, ni trates de articular el olor de mi última respiración. No trates de entenderlo.

Que sea cruel y perverso. Excitante. Que sea enfermo, innecesario, vomitivo. Nadie, nunca, lo sabrá. No podrán reconocer el desafío, ni la pureza, la pasión o el trance.
Pero hazlo. Real. En este segundo, este lugar.
¿Querrás?

Sol Fonruge

domingo, 3 de noviembre de 2013

A hard rain is gonna fall



Poco a poco empezaba a percartarse de cuál había sido hasta entonces su mayor error. La vida le quemaba tanto por dentro que era como una avalancha imparable. La electricidad le corría por las venas a un ritmo tan frenético que al rozarles, ellos siempre resultaban heridos. Les quemaba, inmplacablemente. Paralizaba los cuerpos hasta dejarlos inertes, hasta acabar con ellos.

Volcaba toda su energía sobre su objeto, todas sus aspiraciones y metas; y todas esas ideas concebidas tras infinitas tardes de reflexión. En la interacción, ella misma no era solo ella, era ella y su pesada carga, ella y su idea del mundo. Ella y sus miedos, y su electricidad y su caos. Ella y sus flexibles y empáticos "lo que debería ser", "lo que sería si" que tenían el mismo efecto que una bomba.

Cuando pisaba cuidadosamente las baldosas de su camino se encontraba con que éstas se destruían bajo sus pies, y sólo podía correr, correr, correr, hacia delante. "One way", decía el cartel. Ella sabía que había otros como ella, corriendo en paralelo, también hacia delante. Y soñaba con ellos, con que algún día el paralelo se extraviara por su camino. Y soñaba con que, al agarrarles las manos para indicarles la salida, la electricidad no quemara ni devastara: que ardiera, hacia arriba, hacia delante. Que fuese fusión y paralelo y conjunto y nunca más un ella y su mundo, jamás.

Sol Fonruge

miércoles, 16 de octubre de 2013

Facing the tides





Hay quienes nunca dejarán de sentir atracción por las mareas.
Puedo verles. Se colocan frente a ellas dispuestos a enfrentarlas, y, puedo asegurarte que la fuerza que golpea mis sentidos cuando ese momento se produce trasciende todo cuanto crees conocer. La fuerza con la que el mayor de los imanes te atraería no es nada: en ese momento son capaces de caminar sobre el agua , y tú lo sabes. 

Lo más impresionate es que puedes leer los signos en sus cuerpos: se inclinan hacia delante y, si te fijas bien, los pulmones que les mantienen con vida aparecen hinchados, y rosados, y algunos tienen esa pequeña muesca casi imperceptible que lleva cierto cartel capaz de avergonzarles en un momento de debilidad. Pero se yerguen exultantes, con esa mirada que traspasa tu cuerpo opaco y duro e impenetrable, con esa mirada que continúa allí donde tu horizonte sólo acaba de empezar. 

Y cuando haces acopio de valor y alcanzas a preguntarles cómo, por qué... Obtienes sus manos extendidas, las palmas hacia arriba, y una enigmática sonrisa por invitación.

Sólo puedo decir que existen, que los he visto, y que cuando irrumpen en tu vida no puedes más que dejar a tus rodillas temblar, a tu aliento entrecortarse y a tu corazón desbocarse.
Son un cuerpo inclinado, una mirada encendida, unas manos extendidas... Pero son las mareas que enfrentan, las aguas que caminan, son la vida que afirman.

Sol Fonruge.

martes, 30 de julio de 2013

¿Acaso conoce la lluvia?



“Hermoso de tristeza,
está tratando –en vano- de no quemar la arena
con el ácido amargo de sus lágrimas.”
José Hierro.
 
  
Imagen: SCHLOTE

 
 
¿Acaso conoce la lluvia? ¿Sabe algo de la ansiedad del fracaso? ¿Se ha asomado a la oscuridad?

Él sabe sumergirse en el fango, hundirse en el pantano. Sin respirar. Cada día resucita, se hace nuevo. Incapaz de olvidar al padre, le ahoga. Le atormenta y conoce bien la distancia entre las puntas del acantilado.

Cada tarde lava sus manos en el agua, se enjuaga el amargo paladar. Fija su mirada, saborea. Mañana podrá hablar de lo sacrificado por la causa, de la vida como espectador, de las lágrimas, del lastre.

Mañana podrá hablar del secreto de su victoria: cada noche, ha saboreado la derrota.

 

Sol Fonruge.

miércoles, 24 de julio de 2013

Ahora ya es tarde


“Dejamos encima del mar marchitarse la luna.
Cómo errar, por los años, sin gloria.
Cómo aceptar que las almas son vagos ensueños
que en sueños tan sólo se dan, y despiertos se borran.
Qué consuelo ha de haber, si lograr una gota de un alma
es pretender apresar el latir de la tierra, desnuda y redonda.”

 

Hoy el tiempo corría más deprisa. Me he pegado a las sábanas y un tren ha colisionado, dejando miles de muertos en Rusia. Y los pájaros cantaron esta mañana, hasta despertar a mis fantasmas que adornaron el día con vómitos, serpentinas de colores y una lluvia ácida entre los cristales. Ellos se ponían tu ropa, abrían la boca y usaban tu vida. Hablaban y yo sólo podía ver la luna que no brillaba, las palabras que no decías. Y todos ellos se llamaban furia, se llamaban desarraigo y devastación.

Han entrado riendo y bailando, como si me hubieran nombrado presidente. Sin embargo, se olvidaron de anunciarlo y nadie conocía mi cara. No aparecía ni en las farolas ni en los portales y los perros tuvieron que oler un trocito de mi piel para encontrarme. Mis manos ya no funcionaban. Me lanzaron algunas cuerdas, pero todo me rebotaba y era incapaz de hacerlas reaccionar. No he podido cerrarles la puerta. Han entrado celebrando y cuando se han ido han dejado un cementerio en mi casa y ya no puedo respirar sin sospechar de cada sombra.

Te juro que he empujado con todas mis fuerzas.

Sol Fonruge

martes, 18 de junio de 2013

Pesadilla


“-Isolda, en vano suspiras en la noche, en vano gritas mi nombre cuando ya no oigo, cuando un sudor de sangre me cubre las orejas, cuando el cielo se vacía en mi retina. Todo hombre es un cobarde. No creas en los excepcionales que te pinta el sueño caído de otros astros menos palpables. El místico es el hombre del pavor, es el hombre que no quiere estar solo, es el que quiere ser dos por miedo a la soledad.

¡Ah, si tú supieras!”
 
 

 
¿Por qué los almendros y amor o muerte? ¿Por qué tienes que camuflarte entre las sábanas y aparecer cuando todavía estoy sobreviviendo a las arañas? ¿Por qué teñir la cadencia de la inspiración con tu negra figura? Sólo sabe a sangre, a locura, y ahora sus cabezas ruedan infinitamente sobre la moqueta. Y lo odio. ¡Lo odio!

¿Por qué me sonríes? No puede ser que no lo entiendas. No puede ser que estas manos sólo me ahoguen a mí. ¡Déjame salir; desaparece! ¡Largo, fuera de aquí!

Sol Fonruge.