sábado, 25 de mayo de 2013

I


Si así con una mirada

me confías las estrellas.

Superas condenas y muere

la distancia.

 

Si así con una mirada

desnudo la carne y llego.

Me encuentras y te encuentro

en construcción.

 

¿Por qué ni esa mirada?

¿Acaso soy cómplice

de la nada?

 

Has colocado tu cartel,

has encendido el cigarro,

te has acomodado en la risa

histriónica.

 

Has sacado tu navaja,

y ahora mis cuencas vacías

buscan a tientas, exigen

devolución.

 

Sol Fonruge

viernes, 17 de mayo de 2013

Por si mañana






Joder, cómo me gustaría no perderme esos ojos. Y esa voz. Quiero tu voz. No sabes lo exquisita que es. No te haces una idea. Quiero tu voz en mis largas noches; tu voz hablándome de viajes indescifrables y aventuras y cuéntame cómo hicieron unos y otros para vivir, y no calles. No calles un segundo esta noche, acércate. Así, susúrrame al oído las historias, los viejos parisinos, cómo les cambió la vida a algunos, cómo otros se perdieron, se encontraron; dame toda tu bocanada, me vendo a tu respiración. Dame del humo que guardas en los pulmones, el que no quieres sacar para cualquiera, el que crees tú que te define. Deja tu pecho en mi colchón esta noche. Tu perfume entre mis sábanas, entre los pliegues de mi memoria. Deja el librito que te acompaña en mi mesilla, pero quédate. Invade mi intimidad, te lo ruego. No dejes de mirarme y, por favor, no calles. Háblame, susúrrame que te mueres por morderme el cuello; atraviésame el paladar con tu sonido y déjalo, deja tu perfume entre mis sábanas. Deja tu muestra en cada metro de esta habitación.

¿Cómo explicarte? Cómo explicarte. Que ya puedes, que te sujeto, que he cerrado los locales para ti, he alquilado la libertad para ti esta noche, ahora que la ciudad duerme. Abre la boca, alza tu aliento, alto, muy alto, tu timbre traspasando los límites de mi razón. Haz que se espanten y huyan todos ellos. Haz que sangren y se rompan. ¡Haz que les duela! A ellos. Ellos, los asesinos, los cobradores. Las adulteradas, ellas. Ella (contable de tu cuerpo). Conviértete en el eco de sus pasos al ir a comprar el pan. Haz que retumbe en sus fachadas. Por favor, no calles.

Sol Fonruge

sábado, 4 de mayo de 2013

Cicatriz

“Apenas tuve tiempo de ocultarte
Esta pequeña cicatriz que llevo
Señalando en el pecho la tierra quemada,
La tierra despoblada, la miserable tierra
Donde trabaja el corazón y muere.

Casi a la media tarde nos quedamos desnudos,
Casi bellos y juntos y amantes
Celebrando la risa en un beso
De absoluta complicidad.”

Javier Egea.




Mira mi cicatriz. Es una superviviente.
 
Una vez rompía un vaso en su cocina, era de noche, los vecinos se asustaban por los gritos. Había un sofá. Él pulsaba una tecla y creía que con eso participaba de Ray Charles. Entonces yo pasaba a ser invisible. Chillaba, pero la voz se atascaba en mis cuerdas vocales y los vecinos podían irse a dormir tranquilos. Era Charles quien contestaba, nunca eras tú. “Where have I been all these years? How long has this been going on?”

Hubo una vez en que abrasaba. Era cuando el sudor de las noches me precipitaba en interminables espirales; laberintos donde salir a la superficie significaba ahogarse.

Hubo un tiempo en que me acordaba. Luego, las espirales se fueron conformando con este trocito de piel. Es como la basura que siempre estará en el fondo del cubo. No es que me enorgullezca, pero es bonita, ¿verdad? Elegante. He aprendido que ahora puedo hablar de ella, si quiero. Ahora puedes mirarla y tocarla. Dame la mano, mira.

Sol Fonruge