sábado, 13 de abril de 2013

Un puñetazo.


“Si sólo se tratara
de abandonar el rastro de tu piel,
la espiga de aquel sueño malherido.
Si sólo se tratara
de llevarte conmigo como gesto
o extraña cicatriz,
de cerveza o conjuro en el camino.
Si sólo se tratara
de oler la flor y amor y ya el olvido.
Pero nunca tus ojos si sólo se tratara.”
Javier Egea
 

 
Duele. Sentir que es mi mano la que nos empuja por el acantilado. Que las rocas que nos van a partir en dos han sido producidas en mis sueños. Esperaba un puñetazo, pero no esperaba tu mirada. No puedo dejar de pensarlo: me muero, me muero, me muero. Aquí, en el estómago. Sí, ¿no ves nada? Es como que arde, al principio sólo era rojo, pero ahora es naranja, verde, morado, y quiero vomitar. ¿Por qué nadie mencionó nada de esto? ¿Es esto lo que hay que sentir, lo que todos sienten? ¿Cómo se aprende a vivir con tus ojos en mi retina?
Sol Fonruge.

 

 

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