“Si sólo se tratara
de abandonar el rastro de tu piel,
la espiga de aquel sueño malherido.
de abandonar el rastro de tu piel,
la espiga de aquel sueño malherido.
Si sólo se tratara
de llevarte conmigo como gesto
o extraña cicatriz,
de cerveza o conjuro en el camino.
de llevarte conmigo como gesto
o extraña cicatriz,
de cerveza o conjuro en el camino.
Si sólo se tratara
de oler la flor y amor y ya el olvido.
de oler la flor y amor y ya el olvido.
Pero nunca tus ojos si sólo se tratara.”
Javier Egea
Duele. Sentir que es mi mano la que nos empuja por el
acantilado. Que las rocas que nos van a partir en dos han sido producidas en
mis sueños. Esperaba un puñetazo, pero no esperaba tu mirada. No puedo dejar de
pensarlo: me muero, me muero, me muero. Aquí, en el estómago. Sí, ¿no ves nada?
Es como que arde, al principio sólo era rojo, pero ahora es naranja, verde,
morado, y quiero vomitar. ¿Por qué nadie mencionó nada de esto? ¿Es esto lo que
hay que sentir, lo que todos sienten? ¿Cómo se aprende a vivir con tus ojos en
mi retina?
Sol Fonruge.
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